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Auge de la pequeña empresa, más empleo, temporalidad y despidos colectivos

La CEOE acaba de pu­blicar un am­plio es­tudio en el que rea­liza una re­tros­pec­tiva del de­venir del mer­cado la­boral en los úl­timos ocho años, a través de un aná­lisis cuyos re­sul­tados son dis­pa­res: se ha con­se­guido frenar la des­truc­ción de em­pleo, ga­lo­pante du­rante los 'años du­ros' de la cri­sis, aunque a costa de un fuerte in­cre­mento de la tem­po­ra­lidad y de la con­flic­ti­vidad li­gada a los se­veros ajustes lle­vados a cabo por mu­chas em­pre­sas. En re­su­men, re­sul­tados po­si­tivos pero de­sigua­les.

El informe, que lleva por título 'Balance de las últimas reformas laborales', ha sido realizado por el departamento de Relaciones Laborales de CEOE, sobre la base estadística de los datos de empresas y trabajadores inscritos. Esta nformación fue extraída del Fichero Estadístico de Cuentas de Cotización a la Seguridad Social del Ministerio de Empleo.

Partiendo de la premisa de que la lucha contra el paro y las vías de creación de empleo han sido las prioridades en el mercado de trabajo durante estos años, el texto desgrana las distintas variables del escenario laboral español, incidiendo especialmente en el marco temporal de las últimas reformas legislativas en esta materia.

El período que va desde 2010 hasta la actualidad ha sido especialmente agitado en este ámbito, con tres legislaturas que dieron lugar a dos gobiernos: PSOE (2010-2011) y PP (2012-). Un período en el que, especialmente en su primera etapa (años 2010, 2011 y 2012), se han producido cambios cualitativos de gran relevancia en el orden socioeconómico.

Menos asalariados y más pequeñas empresas

Desde 2008, el porcentaje de trabajadores autónomos respecto al total de empresas oscila entre el 70 y el 71%, casi a la par del récord registrado en 1999, cuando rozó el 73%. La tasa de trabajadores por cuenta ajena tocó fondo en 2007, año en que no llegó al 68%. El informe refleja un importante aumento del número de autónomos durante los años más críticos de la crisis.

Por su parte, las empresas sin asalariados o trabajadores independientes aguantaron bien el tipo. Su número se ha mantenido estable e incluso experimentaron un ligero aumento, que llegó a su pico en 2016 con 2.083.700 compañías. Las cifras de asalariados, sin embargo, sufrieron una alteración a la baja mucho más acusada: 1,5 millones menos entre 2010 y 2013. Actualmente se encuentra en valores similares a los de 2010.

La abrumadora mayoría de compañías que operan en el mercado laboral de nuestro país tienen menos de 50 empleados, perteneciendo, por tanto, a la categoría de pequeña empresa. Su número y peso estadístico ha aumentado (del 97,77% en 2010 al actual 98,09%), mientras que el resto aún no ha recuperado los porcentajes anteriores a 2010. Las empresas de este tamaño también han visto un incremento de la masa laboral que emplean: han pasado de contar con el 41,61% de trabajadores en 2010 al actual 44,29%.

Las compañías que superan los 50 empleados se mueven entre el 2% de 1999 y el 2,1% actual. Dentro de este segmento el liderazgo absoluto corresponde a las firmas de entre 50 y 249 trabajadores, aunque con sensibles bajadas en los años centrales de la crisis. Actualmente representan el 1,76% del total de empresas.

Afiliados y contrataciones

Desde 2010, el mayor número de trabajadores asalariados se sitúa en el sector del Comercio. El área donde se han registrado variaciones más significativas durante el período objeto de análisis ha sido la Construcción, que pasó del 7,9% del total al récord negativo del 4,8% de 2014, iniciándose un repunte estable desde entonces.

En la actualidad, el número de afiliados a la Seguridad Social (18.126.900) está más cerca que ningún otro año de igualar el apogeo alcanzado en el mes de junio de 2007, cuando se alcanzaron los 19.358.772 trabajadores inscritos. Se observa un sensible aumento del número de mujeres afiliadas, que en 2007 representaban apenas el 42% del total y ahora superan el 46%.

El Régimen general es el protagonista absoluto de esta mejora. Analizando los datos de afiliación por sectores de actividad, el área de Servicios reina imbatida con un 75,59% de inscritos, habiendo acentuado su dominio en los últimos años desde el 66,23% de 2007. Ese mismo año, la Construcción acogía un 13,50% de afiliados, habiendo caído en picado desde entonces hasta el 5,91%.

El paro y su impacto social

El desempleo alcanzó su techo en 2012 y 2013, cuando se rompió la barrera del 25% de la población activa. Los parados en 2013 llegaron a ser más de seis millones según la Encuesta de Población Activa (EPA) y cerca de cinco según el Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE).

En cualquier caso, las cifras actuales han dejado muy atrás aquellos difíciles momentos, rondando el número actual de parados las 3.500.000 personas. Desde 2010 se ha venido registrando un incremento gradual de la tasa de mujeres desempleadas sobre el total, y desde 2013 ya supera a los hombres, situándose en el 57,23%. El documento subraya también el descenso de los desempleados menores de 25 años, que pasan de representar el 10,58% al 7,86% del total de parados.

En cuanto a las contrataciones, 2010 registra una pronunciadísima caída respecto a los 18.622.108 contratos laborales (11,92% de ellos indefinidos) realizados en 2007, año que, como demuestran todas las estadísticas, marcó el declive de la Economía española.

En el primer año de la presente década se celebraron 14.417.150, casi cuatro millones menos, con una tasa de indefinidos también a la baja (8,52%). En la actualidad este porcentaje se mantiene en esa línea, situándose en el 8,97%. Desde 2015, el número de contrataciones temporales supera a las realizadas en los años que precedieron a la crisis.

En los últimos 20 años, los contratos a tiempo parcial han duplicado su peso en el mercado laboral español, posiblemente, postula el informe, como vía de salida al desempleo. Aunque desde 2012 el aumento del número de este tipo de contrataciones es sutil, en 2017 había 2.805.400 asalariados a tiempo parcial, una cifra ampliamente superior a los 2.466.000 de 2010. La tasa de personas que se encuentran en esta situación de forma involuntaria es alta y ha crecido un 11,8% desde 2010, hasta llegar al 61,9% del total. Una cifra que duplica la media europea. Asimismo, la investigación de la CEOE constata un profundo decrecimiento de los contratos de formación, en beneficio de los de prácticas.

Nueva legislación y muchos más pleitos

En 2012 se aprobó mediante Real Decreto un contrato indefinido de apoyo a emprendedores reservado a empresas de menos de 50 empleados, que, como se refleja en los datos ya expuestos, representan el grueso del tejido productivo español.

Este contrato contempla ciertas deducciones y bonificaciones fiscales a aquellas compañías que lleven a cabo acciones que favorezcan el crecimiento del empleo, como la contratación de menores de 30 años y de personas que cobren el subsidio de desempleo. La incidencia de esta medida ha sido limitada, habiéndose firmado 792.419 contratos, el 37,05% de los cuales con menores de 30 años.

También ha habido cambios regulatorios en el ámbito de los expedientes de regulación de empleo (ERE), tanto respecto a la suspensión o reducción de jornada como el despido colectivo. En general, estas modificaciones amplían los supuestos y flexibilizan los procedimientos en cuyo marco se han de llevar a cabo estas medidas. El número de trabajadores afectados por los ERE aumentó drásticamente en 2010, que con más de 300.000 afectados casi sextuplicó las cifras de 2007. El momento más complicado se vivió en 2012, cuando se rozaron los 500.000, iniciándose un descenso sostenido desde entonces. La causa más recurrente son los motivos económicos, y en cuanto al sector, predomina la Industria.

En la serie histórica dominan con claridad las suspensiones de contrato sobre otras medidas, aunque desde 2015 la incidencia de los despidos colectivos está aumentando. Dicho año, el porcentaje de trabajadores afectados por ERE que fueron incluidos en un despido colectivo alcanzó el 24,44%, mientras que en 2017 llegó casi al 40%.

La abrumadora mayoría de los ERE se resolvieron con acuerdo entre la empresa y los representantes de los trabajadores, llegándose en 2011 al 90% del total.

En cuanto a los despidos individuales, el período objeto de estudio ha estado marcado por la muy polémica limitación de la cuantía de la indemnización, que se ha visto disminuida a 33 días por año de servicio, con un máximo de 24 mensualidades. Los pleitos judiciales por esta causa llegaron a su pico en 2009, con más de 125.000 asuntos resueltos, para descender progresivamente hasta los menos de 72.000 de 2017. En cualquier caso, esta cifra sigue siendo superior a los casi 64.000 de 2007. El 60% de los procesos termina en sentencia, y el resto en conciliación. Las resoluciones desfavorables al trabajador no llegan al 10%.

Conflictividad laboral

Los años centrales de la crisis estuvieron caracterizados por el aumento en el número de huelgas y de los trabajadores que participaban en ellas, con la consiguiente pérdida de horas de trabajo y, por ende, de producción y ganancias. Se trata, por tanto, de una inestabilidad que hunde sus raíces en las dificultades económicas del país, que se trasladaban a las relaciones laborales.

El momento de mayor conflictividad laboral corresponde al período 2010-2012, siendo este último el año con más huelgas (983) pero no en el que más trabajadores se movilizaron, siendo superado por 2011, en el que 450.862 empleados se sumaron a los paros. En 2009 las horas de trabajo perdidas superaron los 27 millones, llevándose la palma en este aspecto. Este último año también lidera el ranking de costes, que alcanzaron los 565 millones de euros.

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